La Tradición Costeña Paiján – Costa Norte 14,000 años

Chauchat Lirch, estudia las evidencias de los primeros contactos del hombre en la costa, vía Ecuador, Valdivia, ruta ideal, áreas alto andinas con sus valles longitudinales de las alturas intermedias de modo que la única manera de explicar la presencia del hombre es pensar en la bajada a lo largo de las vertientes occidentales de la cadena montañosa.

Lirch, que ha estudiado estas rutas, está de acuerdo con esta posibilidad de que las evidencias arqueológicas, hasta ahora, parece cambiar esta posición. Es necesario recordar, además, que hacía fines del pleistoceno, cuando hacen su primera aparición los cazadores en los llanos costeños, las laderas andinas no eran tan áridas como lo son hoy, mientras que la costa era más seca y húmeda que en la actualidad.

James Richardson, uno de los pocos arqueólogos que han estudiado la arqueología de esa zona ha podido reconstruir la vida del hombre, desde fines del pleistoceno y a lo largo de la parte holocénica inicial.
El estudio de Richardson corresponde a una época en que la región era una gran pradera con ojo de agua, donde debiera existir fauna en forma abundante.

La aparición del hombre está representada por agrupamientos de artefactos líticos. Así mismo al norte de Trujillo hay una vasta gama conocida como Cupisnique y comprende el gran desierto que se extiende entre los valles de Chicama y Jequetepeque, allí desde hace por lo menos 60 años, se conoce restos de artefactos líticos y fósiles de un grupo de camélidos, desdentados megaterios, esmilodontes , armadillos gigantes, que fueron hallados en superficie. Los artefactos se llegaron a conocer desde que Rafael Larco y James Bird lo publicaron en 1948 y la zona se conoce con el nombre de “Pampa de Fósiles” es así que a esta antigua cultura se conoce con el nombre de Paiján que se había desarrollado en el periodo del pleistoceno y el holoceno.

Los sitios de ocupación humana estuvieron originalmente más alejados del mar de lo que podría parecer, además que en las estaciones andinas hubo más lluvia que en la actualidad y como consecuencia las capas fértiles fueron más alimentadas y desde entonces pudo desarrollarse una vegetación más densa que la actual. Ello explica la presencia de los grandes herbívoros, de los que han quedado huesos fosilizados de Paiján.

Con la llegada del Holoceno se produjo la subida del nivel del mar y además todas las condiciones cambiaron.
La gente de Paiján vivió justamente hace 14,000 años a.d.n.e. en medio de crisis climática y se inició el proceso de desertificación de la costa, y eso es lo que hizo desaparecer la gran fauna.

Los instrumentos de piedra de los campamentos de Paiján son típicas y elementos más resaltantes los ya famosos “Puntas de Paiján”. Fueron tallados con dificultad y son de dimensiones relativamente grandes de 10 a 15 cms. Estos cuchillos se habían utilizado para la casa de los megaterios, aunque Chauchat dice que había servido para pescar peces grandes como lorna y coco. Hay algunos elementos que caracterizan los campamentos de los paijaneses entre ellos, restos de fogones, y unos huecos cuya función exacta desconocemos. Hay además capas de piedra quemada. Entre los animales utilizados por los paijaneses para la alimentación se halla los cañanes, lagartijas de color gris y ojos brillantes que viven entre los algarrobos, siguen hasta ahora siendo manjares predilectos de los habitantes de Virú y San Pedro de Lloc un hecho interesante y significativo que nos ilustra que los paijaneses fueron típicamente costeños y que se habían localizado en el radio de acción que va desde Chiclayo hasta el norte de lea.

Recientemente en la parte norte, muy cercana del Valle de Moche, el arqueólogo peruano Deza Arríbasplata encontró restos de mastodonte Y caballos, en el mismo lugar también encontró artefactos líticos paijaneses.

Los paijaneses vivían en bandas. no eran muy numerosos, en la banda más g(ande no había más de 40 o 60 personas, vivían en cuevas o en cualquier abrigo, protegidos del viento y la lluvia.

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